INFERNO PROTOCOL es un survival horror cooperativo ambientado en un laberinto que no se queda quieto. No hay mapa del que puedas fiarte. Ningún pasillo por el que vuelvas será el mismo por el que viniste. Marcarás las paredes, cosecharás a las cosas que te cazan y te inyectarás cosas que pueden salvarte o reescribirte. Solo o hasta 6 jugadores. En algún punto de aquí dentro hay una salida.
El laberinto no se queda quieto. El pasillo por el que viniste no será el pasillo por el que vuelvas.
Pinta las paredes. Deja tiza. Abandona objetos. Encuentra viejos mapas de papel dibujados a mano y averigua cuáles mienten. Una brújula ayuda, hasta que deja de hacerlo. Recuerda: tu memoria es tu mapa. Tus marcas son tu guía.
El laberinto no deja de cambiar. Los pasillos dan paso a bosques, desiertos, salas heladas, lugares que no deberían estar bajo tierra.
Otros anduvieron por aquí antes que tú. Notas, advertencias tachadas, dibujos en las paredes; casi todo es pánico, algo es útil. Unos pocos señalan inyectores. Unos pocos señalan salidas. Unos pocos señalan cosas a las que no deberías acercarte. Quien los dejó ya no está para que se lo preguntes.
Aquí dentro vive gente. No mucha.
Hay un asentamiento en el centro donde puedes cultivar, levantar muros y fabricar lo que necesites. Fuera de él, campamentos más pequeños sobreviven en los pasillos. Algunos hablarán, algunos comerciarán, algunos no esperarán a que desenfundes primero.
Las reglas del laberinto cuestan más que munición.
Los recursos escasean. Con chatarra y cables pelados no llegas muy lejos. Cuando abatas a una criatura, cosecha lo que quede: huesos, caparazón, carne, órganos. Es un trabajo siniestro, y al laberinto le da igual.
Encuentra trampas o fabrica las tuyas. Colócalas en los pasillos, retrocede y deja que el laberinto haga el resto.
Encontrarás inyectores. Cuanto más te adentres, más los vas a necesitar. Algunos vienen etiquetados: impulso, furia, visión nocturna, doble salto, salud extra. Otros no llevan etiqueta ninguna, y esos también los vas a usar, tarde o temprano.